Estamos rodeadas de sexo y, sin embargo, tengo la sensación de que hablamos poco de lo que realmente pasa bajo las sábanas, de nuestros deseos, miedos, fantasías y experiencias eróticas. Ni siquiera con nuestras parejas sexuales. Como dice Ana García Díaz, «nada me parece más íntimo, más valiente, más cercano, que dos voces en la cama. (…) Nunca me ha costado demasiado quitarme la ropa, pero han pasado meses hasta poder toser las palabras que se me agarrotaban en la garganta» . Parece que nos jugamos mucho, que también en esto hemos de tener éxito y no tanto disfrutar, aprender, saborear, sentir, comunicar, conocernos, cuidarnos… Así que vamos a tientas, probando mediante ensayo-error y cruzando los dedos para que todo fluya, no vaya a ser que ya no me deseen o, lo que muchas veces acaba siendo lo mismo en nuestra cabeza, que ya no me quieran. También en primera persona: si ya no te deseo, es que ya no te quiero, ¿no? Vivimos una especie de obligación erótica . Si no hay...
Comentaris
Publica un comentari a l'entrada