El género en tiempos del coronavirus.

AUNQUE NO ME NOMBRES EXISTO  Y CUANDO DESPIERTES SEGUIRÉ AQUÍ. 
El género en tiempos del coronavirus.

0.     El nudo gordiano o esto siempre ha sido así.
El olor a bolitas de alcanfor que desprende el conservadurismo que afirma que todo cambio es malo, no se sostiene (tampoco) si hablamos de lenguaje. Hagamos un ejercicio de nostalgia de esos que tanto gustan a los pazguatos defensores de la inmovilidad en aras de la “paz social” y adentrémonos en la página web del Ministerio de Educación en la sección de Cultura Clásica- Elementos básicos de la Lengua Latina- y exploremos la presentación de la flexión nominal latina.

Parece ser, si es que no voy muy equivocada y la comprensión lectora no me falla, que las Lenguas Romances, entre ellas el castellano, el catalán y el gallego provienen del latín VULGAR (si, si, del latín vulgar, no del clásico, no.) Pues resulta que esta lengua sin mácula de la que desciende nuestro legado lingüístico tenía tres posibilidades en la flexión de género: masculina, femenina y neutra. El accidente gramatical de género indica una propiedad de los sustantivos, adjetivos y pronombres, que, en el caso de los seres animados, suele hacer referencia al sexo. Tiene en latín tres posibilidades: masculino, femenino y neutro. Este último, existente en las lenguas románicas sólo en los pronombres (aquello), significa en latín literalmente "ni uno ni otro" y en las fases más primitivas de las lenguas indoeuropeas se reservaba a seres inanimados (SIC). ¡Oh, sorpresa!
No sólo resulta que existe premeditación en la construcción lingüística del castellano en otorgar al masculino la cualidad de neutro sino que la designación de géneros en seres y objetos sin consciencia de género no resultaba históricamente un problema, así el argumento: - Ahora tendremos que decir sapo y sapa.- resulta de una estupidez demagógica alarmante por no llamarla yerma de cultura. Por lo cual expresaré lo siguiente sin usar giros lingüísticos que puedan nublar la comprensión del texto: No señores, no vamos a llamar sapa a la hembra del sapo ni a ustedes los denominaremos señoros, más les gustaría. Así pues, ahora que hemos encontrado el cabo del nudo gordiano prosigo con el escrito.

1.    Churros con meninos: flexión de género y géneros discursivos.
Para que quede claro, el ataque sexista a la lengua es multidimensional: desde la interpretación etimológica, pasando por la semántica, la gramática, la morfología sintáctica y acabando en los géneros discursivos, todo el periplo está atravesado por el veneno sexista, misógino y adrocéntrico 

2.    Geocentrar, la sociolingüística del poder.
Cuando cursaba bachillerato un bienintencionado profesor de historia nos presentó la corriente humanista apuntando en la pizarra “El hombre es la medida de todas las cosas”, a mí ese hombre me quemaba por dentro como un fueguito. Por supuesto mis años de adoctrinamiento androcentrista me impidieron cuestionar esa afirmación en voz alta, así que me tragué el fueguito y todavía arrastro la úlcera que me produjo. Pero la úlcera no me la causó no poder rebatir el agravio de colocar al hombre en el centro, el daño me lo causó saber que el profesor estaba en lo cierto y que este mundo estaba construido por y para ellos. Tiempo después mis sospechas serían confirmadas en la clase que impartió el mismo profesor sobre la ilustración, el machocentrismo era asumido como dogma y la misoginia ilustrada hoy día sigue poblando las bibliotecas de todo el mundo bajo el paraguas del pensamiento filosófico, por suerte existen remedios para el ardor como los análisis de Amelia Valcárcel en LA FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA DESDE UNA PERSPECTIVA NO ANDROCÉNTRICA: Muchas de las nociones que manejamos están solidificadas y se han vuelto comunes, pero es necesario conocer el momento y las circunstancias de su aparición. La mayor parte de aquellas de que se nutre el discurso misógino —esto es, aquel en que se descalifica al colectivo de las mujeres a base de ideas o rasgos generales menospreciativos supuestamente compartidos por todas— tiene su desarrollo en el romanticismo. Este discurso misógino fue sobre todo acuñado por la tradición filosófica. Además de resultar una lectura de lo más interesante textos como estos confirmaban mis temores, el lenguaje misógino era todo un entramado de construcción social y si no que se lo digan a Wollstonecraft.

Pero sería injusto pensar que la perversión se centra en excluir a media población mundial, el androcentrismo es además blanco, acomodado y su expresión de género ha de ser obligatoriamente de mucha hombría (me pregunto porque no existe la palabra mujería). Así, bajo el yugo blanco bienpensante, acomodaticio y heteronormal se han saqueado continentes, se han sometido a las clases trabajadoras, se han expropiado las tierras de las “brujas” y se siguen usando los cuerpos de las mujeres como arma de guerra. En palabras de Edward Said (1978) “La creación de una identidad implica establecer antagonismos. Toda época y toda sociedad crea sus otros." Esta manera de construir a partir de la antítesis es el mito fundacional del adrocentrismo: si no eres como nosotros serás como ellos, nosotros somos así porque ellas son asá y además vosotras seréis como nosotros digamos, construiremos también vuestra propia imagen.

En toda esta construcción la sociolingüística ocupa un papel fundamental. Si entendemos el lenguaje como una construcción que nos permite la organización de las ideas y la de nuestro locus interno, entonces el lenguaje tiene el poder de edificar y de demoler ideas y es la bastida del orden social. Evidentemente este orden social necesita un ejército que lo defienda, el estamento que ostenta la sociolingüística del poder en España actualmente es la RAE -y hoy la rae ha dicho que el coronavirus es femenino-  pero el poder necesita alianzas; periodistas y lingüistas de ambos sexos contribuyen a sostener el sistema, se crecen en la
conservación de la tradición y se sienten cómodos y cómodas en su poltrona de privilegios. Es cierto, siempre resulta más cómodo remar a favor del viento, pero cuidado que no se venga un vendaval sureño y os arranque de las manos los remos y tengáis que nadar con los salmones a contracorriente. Estas alianzas hoy también han hecho que las personas que nos salvan de la covid, que en su mayoría son mujeres, pasen a ser ellos; los enfermeros, los médicos, los cajeros, los servicios de limpieza, los educadores…

*       Un apunte necesario: el porcentaje de mujeres entre los médicos adscritos a los sistemas públicos asciende en 2018 al 55,5%, el dato es mayor en Atención Primaria (61%), las enfermeras representan el 84,3% del empleo de esta profesión. El 97% de las empleadas del hogar (limpiadoras y cuidadoras) son mujeres, el 76.5% son trabajadoras y educadoras sociales y el 89% cajeras… a esto se les llama trabajo feminizado y además es el causante de la brecha salarial y apuntala el techo de cristal.
*       Otro apunte: la comunidad d enfermeros ha mostrado públicamente su rechazo a que se masculine la denominación de su profesión… a estos les llamamos aliados.

3.    Defeco en el predeterminismo biologicista.
Por si alguien no se ha enterado, el cerebro femenino y el masculino son iguales. Marta Macho Stadler (2019).
  
4.    La lengua española tiene sexo y es masculino DÍCENLE masculino genérico.
Volviendo a la construcción mental que supone el lenguaje, entender que lo masculino es sinónimo de genérico vuelve a generarme ardores, parece que volvemos a la frase de mi profesor de historia “el hombre es la medida de todas las cosas” y digo yo que ya podríamos ir superando este escollo, porque está claro que esta afirmación es una mentira, la afirmación correcta sería “al hombre les gustaría ser la medida de todas las cosas” pero tampoco es cierta porque es sabido que el universo es infinito y además como especie le ha tocado convivir con otras personas que casualmente no son hombres y que son más o menos la mitad. Así, aunque el señorito Javier (Marías) exponga en su altavoz mediático que el género lingüístico son cursilerías lingüísticas lo cierto es que el uso del género masculino como genérico es una expresión que responde a la barbaridad silenciosa de someter y esconder a las mujeres y a las distintas. Alario, Bengoechea, Lledó y Vargas (1995) replican las palabras del señorito Javier antes de ser pronunciadas diciendo que el uso sistemático del masculino como genérico, silencia, aliena la contribución personal y social de las mujeres. Niega su existencia y su presencia, consolidando la existencia de sociedades patriarcales y androcéntricas ¿Será que los argumentos a favor del desdoblamiento de género o el uso de del lenguaje inclusivo atacan la hombría y con ello a la nueva misoginia ilustrada? Pues parece ser que tenemos unos cuantos países sin tantos complejos atávicos.

Además, decir que no podemos desdoblar porque el lenguaje no sexista es contrario a la economía del lenguaje me da lo mismo, estoy hasta el moño de austeridad, de discursos subordinados y en definitiva, estoy harta de ahorrar para que otros se lo gasten todo. Es tiempo de repartir y a repartir de ha dicho ¡Toca renunciar al oligopolio lingüístico! Marcela Serrano sentencia que el día en que el hombre se apoderó del lenguaje, se apoderó de la historia y de la vida. Y al hacerlo nos silenció. Yo diría que la gran revolución del siglo XXI es que las mujeres recuperemos la voz. Pues en esas estamos: en hablar y mucho, en berrear si hace falta pero no pensamos ahorrar en palabras necesarias, en palabras que nos den existencia.

5.   La verdadera ideología de género es la semántica (y la encontramos en el DRAE.) 

1.  Buscón, na: Que busca. 
2.    Buscona: Prostituta.

1.    Histerismo: Enfermedad nerviosa crónica, más frecuente en la mujer que en el hombre. 

1.    Hombre público: El que tiene presencia e influjo en la vida social. 
2.    Mujer pública: Prostituta. 
3.    Honra: Estima y respeto de la dignidad propia. Pudor, honestidad y recato de las mujeres. 

1.    Mujer del arte y mujer del partido, equivalen a prostituta. 

1.    Sexo fuerte: Conjunto de los hombres. 
2.    Sexo débil: Conjunto de las mujeres. 

1.    Sirviente: Que sirve. 
2.    Sirvienta: Mujer dedicada al servicio doméstico 

1.    Verdulero, ra: Persona que vende verduras. 
2.    Verdulera: Mujer descarada y ordinaria. 



6.  ¡Quiero que me nombres!
 Exijo ser nombrada, durante toda mi vida he asumido que el masculino genérico me incluía, ahora simplemente no quiero que me incluya. Quiero existir. Quiero que existamos. Julia López Giráldez afirma que la enseñanza / aprendizaje de la lengua es un proceso de doma mediante el cual las mujeres/niñas aprendemos a no ser nombradas y a expresar esta ausencia de sí mismas con naturalidad, reprimiendo las preguntas sobre la pertinencia de este hecho (no estar). Si los argumentos doctos y las evidencias de constructo social excluyente no son suficientes me da lo mismo, a partir de ahora exijo ser nombrada lo exijo porque me da la gana, sin más.

*       Apunte para mentes nostálgicas: en el Cantar del mío Cid  ya se recogen las formas dobles, por ejemplo: “Burgeses e burgesas” y en el Llibre jutge, primer documento en lengua catalana, se recoge “d’aqel o d’aqela”.

7. Ocultar a las talentosAs.
Recientemente tuve el honor de escuchar a Núria Solsona i Peiró en el Encuentro de Coeducación del ICE de la UAB de este año. Nos contó cosas maravillosas, su exposición nos abrió los ojos a la importancia de las mujeres en la alquimia la alquimia involucró a personas procedentes de diferentes niveles sociales y económicos, tanto hombres como mujeres fue cosiendo hasta hilvanar el relato de las invisibles, nos explicó cómo se habían borrado sus nombres y sobretodo sus apellidos. Un ejemplo fue el de María la judía, María era una respetada trabajadora de laboratorio que inventó complicados aparatos destinados a la destilación y la sublimación de materias químicas, así como el famoso Baño María. María sin apellidos es considerada como la «fundadora de la alquimia» y una gran contribuidora a la ciencia práctica. Pero no nos hace falta viajar tan lejos, María Montoya, jefa del grupo de Inmunología Viral del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CSIC) y Patricia Pérez, doctora en virología y experta en vacunas, dijeron el tres de marzo de este año 2020 que “Es posible que se declare la pandemia cuando llegue el invierno al hemisferio sur” refiriéndose a la covid19 ¿Podríase tratar de otras talentosAs ocultadas?

Esas mujeres no nombradas, como los jaramagos que se abren paso entre el asfalto no han sido nombradas y muchas de sus contribuciones a la vida habrán sido atribuidas a hombres bienpensantes, no fueron nombradas pero existen. La eliminación sistemática de las mujeres de la construcción historicista ha sido premeditada y requiere justicia y reparación. La lengua y todo lo que ella supone: reflexión, crítica, conceptualización, creación, es un arma todopoderosa (ADRIENNE RICH Sobre mentiras, secretos y silencios) así pues y dado el poder de la lengua ¡Tomemos la lengua!

*       Tercer apunte: Margarita Salas i Falgueras fue LA BIOQUÍMICA y entre sus mayores contribuciones científicas destaca la determinación de la direccionalidad de la lectura de la información genética y el descubrimiento y caracterización de la Polimerasa de ADN del fago Φ29, que tiene múltiples aplicaciones biotecnológicas a causa de su altísima capacidad de amplificación del ADN, esta molécula es la responsable de la replicación del ADN del virus y es capaz de amplificarlo.

8.  Ocultar a las ocultadas. 
La mujer fuera del espacio privado es otro escollo edificante de la construcción lingüística de patriarcado. Los reales académicos de la lengua y algunas vasallas, como Junyent (elimino su nombre y segundo apellido como trato de favor porque seguro que lo encontraría de lo más apropiado para la ocasión) con su ideología lingüística de género –masculino- nos excluyen también a las mujeres y a las distintas de la esfera pública y del trabajo remunerado, un ejemplo de esto sería el hecho de que el DRAE considere a día de hoy que en su segunda acepción la coronela es la mujer del coronel. Seguramente Miguel García Posada, Javier Marías Franco y toda su camarilla pensarían si pudieran leerme que exagero, porque claro, la mujeres, ya se sabe, somos una exageradas.  Veamos voy a ser lingüísticamente mal pensada, voy a buscar la palabra “doctora” en el DRAE i voilà, me remite a doctor ¡Oh! ¡No! Lean con atención sin perder detalle de cada acepción:

DOCTOR, RA. Del lat. mediev. doctor, -oris; en lat. 'profesor', der. de docēre 'enseñar'.
1. m. y f. Persona que ha recibido el más alto grado académico universitario.
2. m. y f. Título particular que da la Iglesia católica a algunos santos en atención al especial valorde la doctrina de sus escritos.
3. m. y f. Médico u otro profesional especializado en alguna técnica terapéutica, como el dentista, el podólogo, etc. U. frec. como tratamiento. Doctor, ¿cuándo notaré mejoría?
4. f. coloq. p. us. Mujer del doctor.
5. f. coloq. p. us. Mujer del médico.
6. f. coloq. desus. Mujer que blasona de sabia y entendida.
doctor, ra arquitecto, ta
1. m. y f. doctor en arquitectura.
doctor, ra ingeniero, ra
1. m. y f. doctor en ingeniería.


Por suerte existen voces como las de Eulàlia Lledó i Cunill que nos reconcilian con lesa humanidad y nos dejan ser lo que queramos ser: alicatadoras, alienistas, alijadoras o alimañeras, e incluso: almirantas, alpinistas y alquimistas. Por si cambio de trabajo y dejo las aulas Eulalia también me ofrece la opción de ser virreina, cucharera, cucharetera, cuentacuentos o cantatriz ¡Esta sí que es la toma del lenguaje! 
Otro ejemplo nada sorprendente, gracias Real Academia por eliminar de un plumazo al 97% de las limpiadoras de casas, hoteles, oficinas y calles. Supongo que lo hacen también por una cuestión de economía porque limpiar buques ¡eso sí es limpiar! ¿Y la leche? ¿Qué me dicen de la importancia de la leche?

 LIMPIADOR, RA
1. adj. Que limpia. U. t. c. s.
2. m. En los buques mercantes de motor, encargado de limpiar el servicio de máquinas y demás trabajos subalternos auxiliares.
3. m. Méx. limpiaparabrisas.

9.  Lenguaje inclusivo y lenguaje exclusivo.
Existen diferentes propuestas para intentar incluir el femenino en el género y no invisibilidad a las mujeres y ya de paso hacer abdicar al mal llamado masculino genérico de la cúspide oral y escrita. Por un lado está la opción de desdoblar el género en femenino y masculino: cancillera y canciller, hada y hado, todas y todos… Algunas personas reaccionan mal ante esta propuesta y aluden a la necesidad de economizar en el lenguaje (no repetiré mi opinión al respecto). En segundo lugar encontramos soluciones relacionadas con la anterior que ofrecen soluciones en el discurso escrito y proponen usar la barra: alumno/a, amigo/a… Personalmente me fastidia esta forma porque no me siento identificada con la barra y porque el masculino sigue marcando la jerarquía en la frase. También encontramos la fórmula magicotecnológica de la @. Bonita es, cierto, y muy moderna pero me pasa un poco como con la barra, vuelvo a sentir que estoy metida en una categoría algo abstract@. Por otro lado encontramos la utilización del femenino genérico, usando como sujetos elípticos a “las personas”, a mí esta me encanta y me revoluciona, pero me cuesta un poco usarla, necesito entrenar más. Finalmente hallamos la propuesta de utilizar la forma en -E (todes, elle, nosotres...) o en catalán -I (totis, companyis…) como género neutro en español. La propuesta es que este tercer género sirva para denominar a las personas de género no binario.  Ignoro cuál es la mejor forma, por lo pronto existen muchísimos recursos que nos invitan a reflexionar sobre los usos del masculino genérico en el lenguaje y nos dan pistas para ir desterrándolo de nuestras entrañas, cosa nada fácil. 

10.  Los negacionistas.

A todos los que negáis que exista discriminación en el lenguaje, os aviso que sí que existe y demás que sepáis que la tierra no es plana (2X1).                                                                                                           
Sira Ruiz Nogales
Moolaadé Col.lectiva Feminista de Classe

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